26 octubre 2009

Silencio

Voy a clavar una daga en mi corazón, si me dejo engañar otra vez... Esas fueron las primeras palabras que se me ocurrieron, cuando intenté dialogar con las sombras. Y eso haré, me lo prometo, porque no hay peor mal que ese cuento de amor.  Porque los seres humanos son como las paralelas: de un lado, el negro sentido y del otro, te sonríe como ángel. Me reprochan que estime las computadoras, porque son máquinas. Sí lo son y no traicionan. Mas, están a tu lado no importa qué tristeza o alegría te embargue. Se convierten en recinto de notas musicales o de papiro para esconder legendarias frases. A veces, hasta te hablan... o protestan, a su manera. He descubierto que si te acercas a ellas, hasta parece que respiran. Me han dicho que de tanto estar con las computadoras me parezco. Y sí, prefiero serlo: si con eso seco las lágrimas y vivo lo que me quede vivir dentro de mis sueños, gestando sueños.

Hay una lista de vivencias que dicen que son humanas y no las he vivido: ¿dónde está el papá que te espera a la salida de la escuela o ahorra para cuando tomes la primera comunión o el ajuar de quinceañera? ¿Dónde está el azahar de la novia? Nada de esa lista sin número me representa. No soy humana, una máquina injertada en este tiempo, en este ahora que no dejará descendencia ni recuerdos.

09 octubre 2009

Manos a la obra

Aunque estoy con la columna en la mano, me dedico a mis sitios un poquito todos los días. En cuanto a Los Molinos de Viento, hoy estuvo tranquilo. Sin embargo, la organización de Literata me está dando vueltas la vida (en positivo). Si todo marcha como creo, para fin de año estará lista.

Por otra parte, ya estoy pensando cómo distribuir los cursos de noviembre-diciembre y evaluando la posibilidad de lanzar o no en verano. ¡ya veré que hago! Por ahora... pienso.

Un día bueno

Hoy, en la clase del programa de emprendedores, tuve algunas respuestas legales sobre mis proyectos Los Molinos de Viento y Literata. Estoy más tranquila y contenta al respecto. No todo está perdido. Aún puedo prosperar a un paso de doctorarme y aunque la vida me niega algunos "chiches", no pierdo las esperanzas de envejecer en mi casa. Todos los días entro a ella y acomodo los libros, los coloco en estantes lucientes y sin olor a humedad. Todos los días ingreso a mi oficina y enciendo a Elea (un ratito para que su placa de video no termine de dañarse) y a Kitt para comenzar el trabajo. Luego, paso a Regina y actualizo su antivirus. La preparo para irme a la biblioteca al otro día. Todo listo. Y sin más, miro las Netbook que tiene Dell. A ver cuál puedo comprarme. Así no arriesgo a Regina y escondo como un tesoro el soporte de mis investigaciones.
Algunas veces, preparo algún que otro taller presencial. Y veo que mis alumnos reciban lo mejor de mí. En mi casa está Petit, durmiendo como una beba sobre algún almohadón floreado y mi música: Modern Talking a la cabeza de cualquier locura. Digo que envejezco, parece que sola, pero no tanto, si cuando abro las puertas de mi casa, logro hallar aquello que me da forma en esta existencia. Todos los días entro a mi casa y coloco un cuadro o compro un libro o escucho melodías o atiendo a mis alumnos o preparo todo para ir a la biblioteca. Todos los días entro a mi casa, cada vez que atiendo Los Molinos de Viento o Literata.

Mis saludos

Unas palabras para el pasado

Mi Ingeniero:

Siempre te recuerdo, aún sigo preguntándome cómo estás y soñando con encontrarte en algún desconocido lugar. Sigo soñando que vienes a mí, con esa carita de Iceman y me sonríes, que soy la que ocupa el espacio de tu corazón y que mi sangre se fusiona con la tuya en un beso.

Estoy envejeciendo, Ingeniero, sola ante tu ausencia. Con un montón de proyectos y casi sin Elea. Parece que ella sí siente el paso del tiempo. Lo percibo, cuando la enciendo y escucho cómo funciona. ¿sabés una cosa, Ingeniero? Eso que nunca te afirmé es tan cierto como la noche.

¡Cuídate desde donde estés!

03 octubre 2009

El ángel de Elea

El ángel de Elea, en realidad, es el técnico que la ha cuidado desde el 2005, cuando el ingeniero comenzó a alejarse de nosotras para siempre. Ahora, el también parece distanciarse sin dar razones, pues Elea generó una amistad que en vez de crecer parece apagarse. Un poco pasa por el tiempo de la maquinita: 10 años no le dan posibilidad de continuar adelante, otro poco es un misterio. Siento que la abandonó, que cuando realmente, necesité de él no estuvo. Reinstalar no es todo. Ahora, le tocaba encontrar la placa justa para que siga funcionando bien...
Bueno, una decepción más, ¿qué le hace una mancha más al tigre? En cuanto a la palabra "amigo" me pregunto si realmente existe.
Saludos

02 octubre 2009

Hola gente:

Hoy, 2 de octubre se conmemora la creación del Opus Dei. En verdad, lo recuerdo, porque siento un afecto especial hacia San Josemaría Escriva de Balaguer quien es el Santo Protector de los diabéticos y quien, en momentos débiles de mi espíritu, sus lecturas supieron encaminarlo. No entraré ahora en detalles dogmáticos, aunque prometo realizar un extenso post sobre ello.
Escribo estas líneas como agradable recuerdo.
Mis saludos